amigos

Haciendo amigos

– Y, cariño, ¿cómo irás vestida para reconocerte?mms_img-1233372100

– Hombre, seguro que me reconoces, soy verde y tengo cuatro brazos.

 

 

-Disculpe ¿dónde queda la azotea más cercana para suicidarse?

-En la sección de filosofía.

 

 

 

– ¿Cómo te llamas, guapa?

– Filomena

– Bonito nombre ¿y cómo te gusta que te llamen?

– Me gusta que me llamen “excelentísima”.

 

 

– ¿Te gusto?

– No sé, deja que lo piense.

 

 

– Siempre amaré a Segismunda.

– ¿De qué coño hablas?, tú nunca has amado a Segismunda.

– Pues claro que sí.

-Pues claro no.

-Vas a saber tú mejor lo que yo siento…

– Por desgracia, sí. Y si no, dime ¿qué tiene Segismunda para que la ames? Si aparte del físico no haces más que criticarla.

El corazón tiene razones que la razón no entiende.

-Pues yo sí  que lo entiendo, tiene la imposibilidad. Ella cree que tú no eres suficiente y eso es lo que te engancha, necesitas demostrarle que sí lo eres, para demostrártelo a ti. Pones tu objetivo además en personas muy distintas a ti para que jamás te hagan caso y consecuentemente jamás puedas demostrártelo. ¿Has visto qué tierna incoherencia?

– Mira, deja de psicoanalizarme.

– Por un módico precio te doy la versión extendida.

 

 

– Ha perdido mi equipo, dame un poco de amor.

– Lo siento, tengo sida.

 

 

-¿Tienes fuego?

– Claro, tengo un infierno en el corazón.