diario de borde

Tres horas en la vida

IMG_0611 copiaEn el corazón de Madrid una estatua humana de Chaplin se derrite bajo el sol, Pluto y Mickey giran sus cuellos cual búhos reales ante una beldad de rojo, una muchachilla pide monedas casi muda bajo el toldo de un kiosko, hace calor, Peppa Pig ya no puede más, en la fachada del ayuntamiento los escudos del Atlético y del Real Madrid señalizan el próximo enfrentamiento futbolístico, una pareja de lesbianas se come la boca mientras un hombre de ochenta años las observa hurgáIMG_0615 copiandose con un palillo los dientes.  Los guiris descansan con sus pieles rosadas en torno a la vieja fuente, a la entrada de Preciados hay un espectáculo de raperillos que acapara la atención de los viandantes, un asiático cuarentón se distrae de su grupo para mirar cual perrito al que ya nadie quiere a unas alegres adolescentes de despreocupados andares que le ignoran como se ignora a las farolas, dos vagabundos junto a dos perros beben cerveza IMG_0628 copiaa ras del suelo, una  segurata tipo Xena la Princesa Guerrera, fuma un cigarro a la puerta de El Corte Inglés, los veinteañeros explotados por las oenegés son esquivados en cada vez más evolucionadas formas, a la entrada de la Plaza Callao los testigos de Jeohvá pasan el rato charlando sobre purés,  los jóvenes pasean sus melenas de colores de fantasía, sus cortes de pelo undercut han ahogado a la vieja normalidad. Van deprisa, a veces se paran para hacerse un selfie con o sin el artilugio de moda, “el palo selfie”  para luego reanudar el paso rumbo a los típicos lugares a donde va un alma jóven: la Fnac, Primark, Malasaña o los 100 montaditos. Corre una brisa tibia, pasa un hombre de geometría perturbadora, las pantallas de los edificios parpadean haciendo bailar productos de consumo masivo, los coches corren como ganado vacuno sobre las negras vías, los edificios de la Gran vía permanecen gigantes y autistas, y un tanto anacrónicos, una mujer con máscara de mono abraza a un tipo al que segundos después besa mientras otra mujer les graba, los perros paIMG_0649 copiasean sin querer comprender nada, pasa una ambulancia cuyo cantar se pierde más allá de Plaza España. Alguien muere. Al fin llega mi padre, nos sentamos al frente de la tienda de ropa juvenil de escasa calidad llamada Blanco, mi padre me cuenta cosas mientras yo hago fotos a la gente, no cesan de pasar señoras de cabellos moldeados que van a tomar la merienda en el Vips o en la cafetería de El Corte Inglés. Después de descansar un rato nos levantamos, vamos al Dia, está lleno de dorados guiris haciendo la compra, cuando salimos, en la puerta hay un yonki cantando alegre porque el negro que pide habitualmente allí le va a comprar una lata de Mahou. Bajamos por Leganitos, pasando por diversos comercios chinos, un restaurante árabe, una comisaria y un puticlub. En Plaza España nos sentamos a comer lo que hemos comprado, un grupo de asiáticos se hacen fotos con el anteriormente mencionado palo selfie, las palomas me merodean esperando mis migajas de bollería industrial, una pareja es fotografiada por un profesional mirándose a los ojos, en el banco de al lado dos turistas árabes pasan el rato, el hombre se levanta ofreciéndose a hacerles una foto a una familia que estaba intentando que saliera el monumento a Miguel de CervIMG_0661 copiaantes, mira el padre un tanto desconfiado al hombre voluntarioso pero al final accede, tal vez ayudó que la mujer árabe llevase en su mano un móvil inmenso y dorado. Bebemos unos refrescos que dicen que son como el veneno, en este planeta y en esta época, todo es un dulce veneno, lento megaazucarado pero eficaz. Después vamos al baño del parking de la plaza, bajamos por las escaleras perfumadas del olor de los vagabundos, en el baño poco antes de salir oigo tras la puerta a unos jovencitos bromear con echar un polvo rápido aprovechando la soledad de los servicios, salgo yo y al acto se separan riendo cada uno al baño de sus respectivos géneros. Pasamos por los comercios asiáticos que hay en el subterráneo, el bar chino tiene un olor muy fuerte a grasa, volvemos a subir por la escalera junto al camping gitano-rumano que se ha asentado sobre el cesped, bajo la sombra de los árboles,  cruzamos la calle, rumbo a Callao de nuevo, en Callao volvemos a ver la pareja que se hacían las fotos románticas de compromiso mirándose a los ojos, allí también están desmontando un stand de Seguros Santa Lucía, veo pasar a un adolescente con el pelo teñido como si fuese un abuelo de ochenta años, me despido allí de mi padre, IMG_0691 copiame dirijo hacia Sol, allí hay una huelga de hambre llevada a cabo por unos sindicalistas pidiendo el indulto de un tipo condenado a tres años por agredir al ex teniente de alcalde de Jódar en una manifestación en la que se reclamaba el acceso a los subsidios agrarios para los jornaleros. No tengo ni idea de cómo ha sido esa agresión para juzgar la dureza de esa condena. Hay un montón de botellas de agua y sacos amontonados mientras un hombre, ¿Diego Cañamero? daba un discurso. La multitud le oye curiosa, asintiendo con el seño fruncido. Caen lentamente, en un pozo, los colores de la tarde, me vuelvo a casa en autobús, estoy demasiado cansada para observar la fauna salvaje del metro. Esto de haber elegido un cuerpo tendente a la moral y encima de clase obrera no hace más que complicar el trabajo de campo. Sigo sin estar convencida de la idea de venir a estudiar  este mundo en lugar de estudiar el asombroso planeta Melmac ¿Cuándo leerá Alf mi solicitud de traslado?

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