pedagogía

Malos estudiantes

“Si no temiéramos abusar de las comparaciones, defenderíamos nuestra concepción diciendo que la corteza cerebral semeja un jardín poblado de innumerables árboles, las células piramidales, que gracias a un cultivo inteligente pueden multiplicar sus ramas, hundir más lejos sus raíces y producir flores y frutos cada día más exquisitos.”

Esto lo escribió un mal estudiante.

“Aquellos enjambres que hicieron de este modo las mejores celdillas con el menor trabajo y el menor gasto de miel para la secreción de cera, tuvieron el mejor éxito y transmitieron sus instintos nuevamente adquiridos a nuevos enjambres, los cuales, a su vez, habrán tenido las mayores probabilidades de buen éxito en la lucha por la existencia.”
Esto lo escribió un estudiante mediocre. Su padre le metió a cura porque creía que no valía para nada.

“-Quítate esa máscara de oro en llamas
con ojos de esmeralda”.
-Oh, no, querido, te atreves tanto
para ver si es sabio o salvaje el corazón
  yno es frío sin embargo.

-Solo quiero encontrar lo que allí hay,
si el amor o el engaño”.
-Fue la máscara lo que ocupó tu mente
  y puso a latir tu corazón después,
no lo que hay tras ella”.
-Pero a menos que seas mi enemiga,
yo debo indagar.

-Oh, no, querido, olvida todo eso.
¿Qué importa que haya solo fuego
en ti, en mí?”

A los padres de este poeta le dijeron que nunca conseguiría nada.

“¿Creen ustedes que entonces llegué a la conclusión de que había presenciado un acto reprensible? ¡Nada de eso! ‘Si esto se hace con tal seguridad, y todos admiten que es necesario, es que saben algo que yo ignoro’, me decía, procurando averiguar lo que era. Sin embargo, nunca lo conseguí. Por tanto, no pude ser militar como había sido mi deseo. Tampoco pude desempeñar ningún cargo público, ni he servido para nada, como ustedes saben.”

Esto lo escribió un muchacho rico que en su juventud no sintió gran interés por el estudio.

“Si en una ecuación de polinomios la potencia mayor es correspondiente a un número primo y si también se tiene el conocimiento de dos valores de la x, los demás pueden ser obtenidos a partir de ellos por medio del uso de la adición, la sustracción, la multiplicación y la división, por lo cual la ecuación puede puede resolverse por medio de radicales.”

Esto lo escribió un joven no admitido en una escuela de prestigio. Al decidir en su pubertad dedicarse enteramente a las matemáticas había descuidado las demás materias.

“Puse el papel ante Stalin, a quien ya se le había entregado la traducción. Hubo un instante de espera. Después tomó su lápiz azul, escribió con grueso trazo su señal de aprobación y me lo devolvió. Todo quedó arreglado en menos tiempo que dura el escribirlo. Se hizo un largo silencio. El papel rayado en azul permanecía en el centro de la mesa. Finalmente, dije yo: ¿No encontrarán un poco cínico que tengamos aspecto de haber arreglado esos problemas, de los que depende la suerte de millones de seres, de una manera tan audaz? Quememos ese papel. -No, guardadlo, repuso Stalin.”

La madre de éste dijo que los trabajos escolares de su hijo eran un insulto a la inteligencia. Su hijo sigue siendo hoy en día un referente para los neoliberales.

El primer mal estuadiante citado es Santiago Ramón y Cajal, premio nobel de medicina en 1906 por su trabajo sobre la estructural neuronal. El segundo es el inclíto Charles Darwin, ay, uno que abofeteó el ego de la humanidad con su Teoría de la evolución mediante selección natural. El tercero es William Yeats, nobel en literatura en 1923, poeta y dramaturgo irlandés. El cuarto es Lev Tolstoi, novelista ruso, hoy en día es considerado un clásico de la literatura universal, ¿quién no ha oído hablar de Anna Karenina o Guerra y paz?. El siguiente es el pobre Évariste Galois, matemático francés fallecido trágica y románticamente a los veinte años a causa de un duelo dejando como herencia al mundo las bases para la Teoría de Galois de la que hoy se sirve, por poner un ejemplo, nuestro GPS. Y el último es Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido, un hombre con el que podemos estar más o menos de acuerdo  pero de innegable inteligencia e influencia en la sociedad hasta la actualidad. Podría citar a más, son innmuerables los casos donde el talento en bruto es transparente para los que no saben reconocer la diversidad en la que éste se presenta ante nuestros sentidos. Esos sentidos que se han acomodado a reconocer prototipos oxidando su maquinaria mental para reconocer rarezas. Si algo abunda en el mundo tanto como la frase “Made in china” es la gente que no sabe qué es potente, incluso qué es arte meritorio de loas, hasta que otros se lo dicen. Prueba de ello son las gafas dejadas por un adolescente en el MoMA, gafas que pasaron simpáticamente de ser unas simples gafa de granudo adolescente a una obra de arte conceptual por estar en un museo referente en cuanto a tal.

Antes de que nadie supiera que los anteriormente nombrados marcarían el curso de la historia humana, cuando eran potencia en bruto, juventud, fuerza, fueron pocos los que no se rindieron con ellos, aunque por suerte, al menos “fueron”, pues ¿cuántos casos habrán de gente que pudo ser un talento pulido  pero por diversos factores y ningún apoyo acabaron siendo un talento mermado y desperdiciado? ¿Qué hace que en unos casos la genialidad desborde y sea evidente, en otro no pero al final dé frutos y en otros nunca dé frutos y termine apagándose como una vela en la penumbra de la mediocridad? La respuesta no es  sencilla, son diversos factores los que influyen en el desastre o en el genio. Primero nos encontramos con los genéticos, la genética nos arma de ciertas herramientas que pueden desgastarse hasta hacer inservibles o dar frutos cada día más exquisitos, pero sin un ambiente adecuado, incluso, sin una época adecuada, no se desarrollará igual. Los círculos más íntimos como la familia, la escuela y las amistades deben ayudar al niño en el desarrollo de su talento y para esto deben saber qué es tener talento, que se pueden tener varios, que la combinación de esos varios talentos puede dar una obra única y especial, y ayudarle para nivelar sus carencias cuando hagan falta, como la falta de concentración y autocontrol que encontramos en muchos malos estudiantes. Un estudio demuestra que la genética sí interviene en estas cualidades pero se puede tener un gran talento y lamentablemente no haber nacido con una férrea inclinación hacia la autodisciplina y es ahí donde los diferentes grupos que influyen en el niño deben guiar hacia la consecución de sus metas. También es muy probable que exista un gran talento y una concentración que sólo se consigue cuando se está realizando la actividad de interés. En ese caso, ¿no habría que dejar que el niño desarrolle durante más horas su talento en lugar de estar obligándole a postergar su pasión a las horas extraescolares?¿Qué pasa si la mayor pasión de un niño es ver Los Simpson? En ese caso habría que averiguar qué de la serie le llama más la atención y ayudarle a encontrar algo en lo que puede ser bueno y a la vez le pueda dar un sustento en la vida.

Santiago Ramón y Cajal era un niño con talento para el dibujo y con curiosidad por hacer experimentos que los mayores tildaban de gamberradas, lo cual demostraba su interés genuino por la investigación, pero era muy rebelde probablemente fruto de la enseñanza de clases magistrales, estilo prusianas y bajo la autoridad lacerante de los maestros. Su padre no quería que fuese artista, aunque él se empeñaba en serlo porque quería que su hijo tuviera un oficio respetable, médico, como él. Al final el futuro nobel sacó provecho de sus capacidades artísticas en sus investigaciones médicas. ¿Pero cómo consiguió su padre que su hijo estudiara medicina? Después de intentarlo todo, hasta le metió de zapatero para que aprendiera lo dura que podía ser la vida si no estudiaba con desastrosos resultados, el joven Santiago le dijo que no estaba mal de zapatero, le convenció para que volviera a estudiar pagándole clases de dibujo, y enseñándole a realizar autopsias. Su padre tardó, pero supo ver que a su hijo lo que realmente le gustaba era ver, tocar, experimentar. Fue así como la  pasión que despierta un método eficaz en una determinada persona desarrolló un talento que dio uno de los pocos premios nóbeles españoles.

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¿Y qué paso con Darwin? Darwin era un niño que sólo quería ir por el campo estudiando la naturaleza, la recolectaba y la estudiaba de un modo natural. Tenía lo que hoy se conoce gracias la Teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, inteligencial naturalista, la inteligencia que sirve para el desenvolvimiento eficaz del ser humano en los medios naturales utilizando la clasificación de los componentes de la naturaleza para sobrevivir en ella. Inteligencia que tenía también muy desarrollada el niño salvaje español, Marcos Rodríguez Pantoja quien vivió media infancia y toda su adolescencia en la montaña con la única compañía de los animales. Según Gardner existen diferentes sistemas de inteligencias más o menos desarrolladas en nuestro cerebro que interactúan entre sí en cada individuo de una manera diferente. Gardner distinguió la inteligencia naturalista, la inteligencia lógico-matemática, la inteligencia lingüística, la espacial, la corporal, la musical, la interpersonal, la intrapersonal y  Branton Shearer planteó otra más, la llamada inteligencia existencial. Tal vez hayan infinitas, lo importante es entender que la mente es más amplia que el horizonte y por lo tanto nuestra forma de entender a las personas debe ser siempre lo más amplia posible.

¿Por qué Yeats era mal estudiante? Yeat desde niño sintió un interés intenso por la poesía, sólo le interesaba la poesía, cosa que en las escuelas sigue siendo poco valorada o incluso menos, y para más inri era diléxico, no entendía lo que decían sus libros de textos hecho que llevó seguro que a que le tildaran de tonto más de una vez.  Pero contó con la ayuda de un padre que le leyó a los clásicos hasta que el joven pudo al fin hacerlo por su cuenta, pudo escribir al final con destreza y convertirse en el gran poeta y dramaturgo que se conoce hoy en día. Algo parecido le pasó a Galois, joven consciente de su genialidad, decidió descuidar las demás materias en pos de mejorar sus conocimientos matemáticos. Así llegó a presentarse a una prueba para ser aceptado en la Échole polytechnique pero para su sorpresa fue rechazado. Años más tarde dirían en el Mathématiques New Journal “Quedó fuera un candidato de inteligencia superior al ser examinado por un  examinador de inteligencia inferior”. Claro indicio de que los exámenes miden a penas nada (cierta destreza aprendida estructuralmente, sin creatividad, y  la capacidad de memorizar como pura burocracia).

Tolstoi pasaba olímpicamente de estudiar porque no aguantaba la autoridad de sus maestros y además era rico, atractivo y se sabía con talento suficiente para arreglárselas solo. Ypor ello con el tiempo crearía una escuela gratuita con una pedagogía diferente, mucho más crítica, que no fomentara la sumisión a la autoridad y la pasividad del alumnado, donde los chavales podrían irse de clase cuando quisieran. ¿Sobra decir que la escuela la terminaron cerrando? En la primera juventud nadie hace caso a un profesor que a todas luces parece un carca, que no es creativo, que no parece sabio, que no está lleno de pasión cuando te habla de Arquímedes o del Amadís de Gaula. Quien ha tenido un profesor así sabe de lo que hablo. Yeats dijo “La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego”. Es la falta de motivación del profesorado y el sistema de enseñanza penoso lo que lleva a considerar la escuela un lugar aburrido donde te sueltan la chapa mientras afuera llueve, sale el sol, las gentes rebuscan en la basura, o hay una revolución. Falta de motivación, de creatividad, de talento para la enseñanza, de conexión de lo estudiado con el presente haciendo más incapié en un pasado que suena muy lejano, oscuro, tedioso cuando tienes quince años y toda la vida por delante. El pasado hay que conectarlo con el presente para que dé amplitud de miras hacia el futuro.

 

Por citar algunos pintores, diré que Dalí y Picasso sólo pensaban en dibujar cuando estaban en la escuela, Picasso trazaba palomas y toros en su aire imaginario mientras le daban lecciones de lengua, y hasta la mayoría de edad el joven Dalí era un inculto en todo aquello que no fuese arte, pero en el arte como decía Pepín Bello “lo sabía todo”. Sin embargo con el tiempo Dalí llegó a interesarse por todos los campos de la vida, llegando a ser fan obsesivo de Sigmun Freud o fomentar encuentros científicos en su casa. O sea, siempre hay tiempo para aprender, ¿tenemos que obligar a los niños a aprender todo en determinados años? ¿realmente estarán muy perdidos si lo hacen en otro orden? ¿restando un poco de importancia a algunas manterias según el caso? ¿No pasa al final que muchos terminan acabando los estudios sin saber realmente nada? Sé que la enseñanza actual está estructurada siguiendo la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, hay cosas que un niño tiene que desarrollar en ciertas edades porque si se hace más tarde no las desarrollará igual. Por eso habría que invertir en enseñar de forma fácil en algunos casos difícil los conceptos básicos, y en los casos con mayor facilidad para una materia concreta o más extendernos más.

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Es verdad que hay jóvenes que parecen no sentir pasión por nada, o una inclinación hacia alguna actividad. Normalmente las pasiones hacia talentos naturales surgen por experiencias cristalizantes, esto es una experiencia que vive un niño y le impresiona de tal modo que queda marcada como un hito en su historia personal, una experiencia que motorizará un don ya natural a cierto arte o ciencia. Pero como vivimos en un mundo de luces y sombras, también existe una experiencia contraria, y es la llamada “experiencia paralizante”. Esta experiencia puede ser debida a una humillación por parte de un profesor, a una frase denigrante dicha por un progenitor o pariente, incluso un amigo puede marcar profundamente al infante hasta el punto de que se lo crea y nunca llegue a desarrollar su talento porque o no cree que sirva para ello o cree realmente que lo que se le da bien no sirve para nada o, peor, que es casi imposible desarrollar para alguien de su clase social. La experiencia paralizante junto con una baja autoestima fraguan el desastre.

He oído hablar mucho de las clases participativas que en mi caso empezaron a hacerse de vez en cuando y tarde (ya en secundaria). Estas clases se deberían hacer desde siempre y contando con que hay niños tímidos, introvertidos, reprimidos, etc. Saber identificarlos y en lugar de humillarlos como por desgracia he podido ver incontables veces ( aunque parezca increíble), ayudarles a que aprendan a expresarse cuando quieran hacerlo no cuando uno crea que deben. Ayudar a los niños demasiado inquietos a que den rienda suelta su fuerte energía vital en una actividad beneficiosa para ellos y si se puede para el grupo.

He oído hablar mucho de la evaluación continua, un gran avance sin duda cabe, pero se sigue manteniendo en la educación obligatoria los exámenes tradicionales, las largas horas de clase (en primaria me parece un crimen contra la infancia), la autoridad del maestro frente a los niños (el maestro no necesita la autoridad, sino confianza en sí mismo, conocimientos, pasión y creatividad) y la falta de protagonismo de lo más esencial, el pensamiento crítico. Los profesores siguen teniendo una formación escasa en psicología, si los  propios psicólogos después de cinco o cuatro años no saben a penas nada y sé de lo que hablo ¿creéis que los profesores sabrán más? ¿Y los padres? ¿qué saben los padres de psicología? ¿Por qué se enseña tan poca psicología en la educación básica y obligatoria siendo ésta tan esencial en las relaciones con uno mismo y con los demás en todos los ámbitos de la vida? De hecho, ésta no es la única materia que contra toda lógica no se enseña en la educación básica ¿por qué no se enseña lo más básico sobre medicina como se enseña a sumar y restar? ¿Es que acaso no repercute en nuestras vidas?

Los psicólogos deberían formar a los padres en psicología elemental, darles pautas y siempre estar a la disposición de éstos, por supuesto todo financiado por el estado. Para ello deberían estar bien formados, cosa que hoy en día no pasa ni en la educación superior y tal vez por ello, en parte, nos encontremos con tantos prejuicios hacia este gremio. Conozco casos de gente que cree que los psicólogos son unos charlatanes, pues bien, muchos lo son, lamentablemente también conozco casos de gente que ha tenido que pagar 50 euros de consulta para que le digan “¿no te das cuenta que todo eso es irracional?” , pero otros no. Y es esto último lo que se tiene que conseguir. Psicólogos y pensadores buenos que ayuden, orienten, a que la gente se encuentre poco a poco a sí misma para que ellos ayuden a sus hijos y no perdamos tantas generaciones cometiendo los mismos errores.

Todo esto cuesta mucho dinero pero España no es de los países que menos gasta en educación en la UE y sin embargo su fracaso escolar está por las nubes. ¿Por qué? Por algo que ya sabemos todos, no interesa hacer un sistema educativo eficaz que ayude a cada persona a desarrollar su talento, su creatividad y un pensamiento crítico ante todo lo que venga. ¿Hacer de nuestros subditos gente con talento, reflexiva, crítica, con autoestima en lugar de ególatras conformistas y/o perezosos? Por eso seguiremos perdiendo genios, que se quedarán en dependientes de El Corte Inglés o en auxiliares de control de algún ministerio, cenizos sonrientes que olvidaron que hace mucho tuvieron algún don.Y es lo que nos merecemos si no hacemos nada para cambiarlo .

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